Me gustaría poner un poco de luz en este blog, ya
que la mayoría de los temas tratados hasta el momento han sido duras críticas
hacia situaciones de incumplimiento de los Derechos Humanos. Desgraciadamente,
son muchas las ocasiones en las que esto ocurre, pero hay que resaltar también
la otra cara de la moneda. Gracias a la lucha de muchos organismos y de miles
de millones de personas que aportan su granito de arena, se han mejorado las
condiciones de vida en países que están condenados a la penuria, la sequía, el
hambre y el sufrimiento.
Son cada vez más las ONGs y los ciudadanos que colaboran
con ellas en la lucha por mejorar las condiciones de vida de los países más
necesitados. Su objetivo no es únicamente paliar las necesidades más urgentes;
sino conseguir también la implicación de los propios afectados en estos procesos
de cambio.
Uno de los lugares más necesitados de ayuda es la
franja de Sahel. La franja de Sahel, en África, es conocida como el cinturón
del hambre. Es una enorme extensión situada al norte del Sáhara, en la que el
hambre y la pobreza minan las vidas de los miles de millones de personas que
allí habitan.
En este territorio está constituido por ocho países cuyos
habitantes viven en terribles condiciones. Uno de ellos, el tercero más pobre
del mundo, es Burkina Faso, un lugar completamente olvidado y poco conocido.
Debido a su situación geográfica, sufre grandes
sequías seguidas de inundaciones que acaban con el cereal, uno de los pocos cultivos
que tienen. Esto empobrece enormemente las condiciones de vida de las familias
que allí habitan, ya que la mayoría vive en zonas rurales y practican una
agricultura de subsistencia.
Las condiciones sanitarias y la falta de alimento
son la principal causa de muerte, especialmente entre la población infantil,
donde el 20% de los niños no llegan a cumplir los cinco años.
La mayoría de los proyectos llevados a cabo en esta
zona buscan soluciones para paliar el hambre y mejorar la calidad de vida
infantil y de las mujeres. Las mujeres son tremendamente infravaloradas,
especialmente las más jóvenes. Reciben menos alimentos y de peor calidad, lo
que supone un riesgo que se agrava con en el embarazo.
En los últimos años cada vez son más las ONGs y
fundaciones que luchan por mejorar las condiciones de vida del país.
Poco a poco se va consiguiendo aumentar el número de
niños y niñas escolarizados, que ya se ha triplicado, procurándoles un futuro
mejor que el de sus padres. Además, una vez al mes son visitados en las
escuelas por médicos que vigilan su salud. Se enseña a los niños cosas tan
sencillas como lavarse las manos, con lo que evitarán muchas enfermedades. “Ahora,
los niños se han inventado una canción sobre lavarse las manos y la van
cantando por las calles del pueblo, e incluso advierten a sus padres de que
ellos también tienen que lavárselas cuando van a sentarse a comer en casa”.
fotografía tomada en la escuela de Saya por la Fundación Intervida
El trabajo con las mujeres
no se queda atrás. Algunas mujeres se benefician de microcréditos que les
permiten desarrollar nuevos proyectos, otras aprenden un oficio para poder
trabajar… uno de los proyectos más destacables ha sido la creación de un molino
llevado únicamente por mujeres, con el que están obteniendo dinero suficiente para mantener a
sus familias.
Aún queda mucho por
conseguir en Burkina, al igual que en el resto de la franja de Sahel y en otros
muchos países subdesarrollados; sin embargo, con una buena labor humanitaria
acompañada de novedosos proyectos se puede mejorar notablemente la calidad de
vida de miles de personas.
Los Derechos Humanos no son solo ideales que hay que perseguir; sino
que son un derecho al que todos los pueblos deben aspirar.
“Mientras
que uno de cada cinco habitantes de nuestro planeta viva en la pobreza
absoluta, no puede haber estabilidad verdadera en el mundo. “ Kofi Annan



Es cierto que hay muchísima gente que se sacrifica y se preocupa por cambiar la situación de estos países, todos aquellos que abandonan sus hogares y hacen las maletas para ayudar en África, muestran que aún queda algo de humanidad entre nosotros.
ResponderEliminarSin menospreciar la labor que ellos llevan a cabo, es verdad que la situación de estas partes del mundo tan desfavorecidas podrían estar bastante mejor de lo que están, pese a seguir siendo un país tercermundista, subdesarrollado, como lo queramos llamar.
Hay mucho que cambiar y eso es lo que nos mueve a seguir. No es fácil pero si no se intenta el cambio no vendrá por sí solo.
Nuestra visión crítica va por el camino que menciono, no podemos conformarnos con los avances que poco a poco se consiguen, debemos premiarlos y reconocerlos pero a la vez ser algo más ambiciosos por generalizar un mínimo de bienestar al resto de ciudadanos de nuestro planeta.
Enhorabuena por la entrada compi!
AJA!! Pues ya sabes...de voluntarios a Burkina este verano ;)yo ya tengo becada a una niña allí desde hace dos años, así que os animo a todos a colaborarcon fundaciones como Intervida-BIBIR, que tienen proyectos muy interesantes!!
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