domingo, 6 de mayo de 2012

Otra alternativa al pesimismo

   Me disponía a proponer un descansito optimista en este tema tan complejo y extenso, cuando he visto que la entrada más reciente también va encaminada a tal fin. Me alegra, Paloma, continuar con el paréntesis de “paz” que has abierto.

   La organización no gubernamental en la que yo me he centrado se trata de Amnistía Internacional (AI).
  Su inicio y referencias: en 1961, Peter Benenson funda Amnistía Internacional. Benenson es un abogado británico interesado en el caso de unos estudiantes portugueses que habían sido encarcelados injustamente: habían brindado por la libertad en su país.

    El abogado alentó a personas de todo el mundo con su artículo “Los presos olvidados” a que se actuara para liberar a seis reclusos que reunieran la condición de haber sido encerrados por pertenecer a determinadas convicciones políticas o religiosas que, para él,  nada tenían que ver con la violencia o el peligro. A estos seis presos se les denominó como “presos de conciencia”. Para sorpresa de Benenson, más de un millar de lectores anónimos apoyaron la causa, dando paso a un tipo de activismo que reivindicaba la lucha en contra de la violación de los Derechos Humanos.

   
   A medida que Amnistía Internacional fue creciendo, también lo hizo su foco de atención, interesándose por otras violaciones de los Derechos Humanos como la tortura, la pena de muerte o las desapariciones forzadas.

   Una de las características que más llama la atención de esta organización, es su convicción por alcanzar el cumplimiento real de los Derechos Humanos. Derechos que siempre han estado descuidados o en quiebra, pero por los que se puede y merece la pena luchar.

   Amnistía Internacional pide pues responsabilidad a todas las personas para el posible cumplimiento, pero la pide en especial a esos agentes de poder de los que depende en gran parte la quiebra de los Derechos Humanos:  a los gobiernos, a grandes empresas, etc.
Los principales objetivos que propone para que los Derechos puedan llevarse a cabo vienen a resumirse en 7, y se ha elaborado un Plan Estratégico para que puedan ser alcanzados en un periodo de 6 años. Dicho plan comenzó en el año 2010.

   Los 7 objetivos principales de Amnistía Internacional y el Plan Estratégico para alcanzarlos:


   No obstante, no basta con la teoría bonita que se nos ofrece y que prácticamente todos podríamos escribir y compartir, es necesario ver la acción, las realidades y los datos que se han seguido consiguiendo con esta dinámica.

   ¿Es Amnistía Internacional defensora de una causa imposible como lo puede parecer el cumplimiento de los Derechos Humanos en el mundo en el que vivimos? Al ver los resultados, podemos comprobar que la acción es diversa e intensa y que, aunque haya demasiados intereses político-económicos de por medio para que estos sean una realidad (como estamos viendo todos a lo largo de este blog), aquí nos consta que tales movimientos y luchas perseverantes llevados a cabo por la organización consisten en un hilo de esperanza para estos Derechos en los que tanto nos cuesta a veces creer.


   Su acción, que pasa por múltiples países y situaciones, no parece ser en vano. 
    Es esperanzador el poder informarse y ser libre para formar parte de grupos u organizaciones que contribuyen en la medida de lo posible a la existencia de un mundo en el que las prioridades no sean meramente económicas y/o hegemónicas.
 Otras organizaciones de interés en el sector no lucrativo:


   Bienvenidas serán otras organizaciones que conozcáis y penséis que merece la pena tener en cuenta.









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