jueves, 3 de mayo de 2012

“Un rayo de esperanza en el cinturón de la pobreza”


Me gustaría poner un poco de luz en este blog, ya que la mayoría de los temas tratados hasta el momento han sido duras críticas hacia situaciones de incumplimiento de los Derechos Humanos. Desgraciadamente, son muchas las ocasiones en las que esto ocurre, pero hay que resaltar también la otra cara de la moneda. Gracias a la lucha de muchos organismos y de miles de millones de personas que aportan su granito de arena, se han mejorado las condiciones de vida en países que están condenados a la penuria, la sequía, el hambre y el sufrimiento.

Son cada vez más las ONGs y los ciudadanos que colaboran con ellas en la lucha por mejorar las condiciones de vida de los países más necesitados. Su objetivo no es únicamente paliar las necesidades más urgentes; sino conseguir también la implicación de los propios afectados en estos procesos de cambio.

Uno de los lugares más necesitados de ayuda es la franja de Sahel. La franja de Sahel, en África, es conocida como el cinturón del hambre. Es una enorme extensión situada al norte del Sáhara, en la que el hambre y la pobreza minan las vidas de los miles de millones de personas que allí habitan.

En este territorio está constituido por ocho países cuyos habitantes viven en terribles condiciones. Uno de ellos, el tercero más pobre del mundo, es Burkina Faso, un lugar completamente olvidado y poco conocido. Debido  a su situación geográfica, sufre grandes sequías seguidas de inundaciones que acaban con el cereal, uno de los pocos cultivos que tienen. Esto empobrece enormemente las condiciones de vida de las familias que allí habitan, ya que la mayoría vive en zonas rurales y practican una agricultura de subsistencia.


Las condiciones sanitarias y la falta de alimento son la principal causa de muerte, especialmente entre la población infantil, donde el 20% de los niños no llegan a cumplir los cinco años.

La mayoría de los proyectos llevados a cabo en esta zona buscan soluciones para paliar el hambre y mejorar la calidad de vida infantil y de las mujeres. Las mujeres son tremendamente infravaloradas, especialmente las más jóvenes. Reciben menos alimentos y de peor calidad, lo que supone un riesgo que se agrava con en el embarazo.

En los últimos años cada vez son más las ONGs y fundaciones que luchan por mejorar las condiciones de vida del país.

Poco a poco se va consiguiendo aumentar el número de niños y niñas escolarizados, que ya se ha triplicado, procurándoles un futuro mejor que el de sus padres. Además, una vez al mes son visitados en las escuelas por médicos que vigilan su salud. Se enseña a los niños cosas tan sencillas como lavarse las manos, con lo que evitarán muchas enfermedades.  “Ahora, los niños se han inventado una canción sobre lavarse las manos y la  van cantando por las calles del pueblo, e incluso advierten a sus padres de que ellos también tienen que lavárselas cuando van a sentarse a comer en casa”.

                             fotografía tomada en la escuela de Saya por la Fundación Intervida

El trabajo con las mujeres no se queda atrás. Algunas mujeres se benefician de microcréditos que les permiten desarrollar nuevos proyectos, otras aprenden un oficio para poder trabajar… uno de los proyectos más destacables ha sido la creación de un molino llevado únicamente por mujeres, con el que están  obteniendo dinero suficiente para mantener a sus familias.



Aún queda mucho por conseguir en Burkina, al igual que en el resto de la franja de Sahel y en otros muchos países subdesarrollados; sin embargo, con una buena labor humanitaria acompañada de novedosos proyectos se puede mejorar notablemente la calidad de vida de miles de personas.

Los Derechos Humanos  no son solo ideales que hay que perseguir; sino que son un derecho al que todos los pueblos deben aspirar.


“Mientras que uno de cada cinco habitantes de nuestro planeta viva en la pobreza absoluta, no puede haber estabilidad verdadera en el mundo. “  Kofi Annan

2 comentarios:

  1. Es cierto que hay muchísima gente que se sacrifica y se preocupa por cambiar la situación de estos países, todos aquellos que abandonan sus hogares y hacen las maletas para ayudar en África, muestran que aún queda algo de humanidad entre nosotros.

    Sin menospreciar la labor que ellos llevan a cabo, es verdad que la situación de estas partes del mundo tan desfavorecidas podrían estar bastante mejor de lo que están, pese a seguir siendo un país tercermundista, subdesarrollado, como lo queramos llamar.

    Hay mucho que cambiar y eso es lo que nos mueve a seguir. No es fácil pero si no se intenta el cambio no vendrá por sí solo.

    Nuestra visión crítica va por el camino que menciono, no podemos conformarnos con los avances que poco a poco se consiguen, debemos premiarlos y reconocerlos pero a la vez ser algo más ambiciosos por generalizar un mínimo de bienestar al resto de ciudadanos de nuestro planeta.

    Enhorabuena por la entrada compi!

    ResponderEliminar
  2. AJA!! Pues ya sabes...de voluntarios a Burkina este verano ;)yo ya tengo becada a una niña allí desde hace dos años, así que os animo a todos a colaborarcon fundaciones como Intervida-BIBIR, que tienen proyectos muy interesantes!!

    ResponderEliminar