jueves, 24 de mayo de 2012

¿Estamos mejor ahora que antes?



  Quizás sea una pregunta que si planteas hoy en día a cualquier persona que te encuentres por la calle esta te responda: ’’¡no!‘’. Pero eso se debe a que ahora mismo en tiempos de crisis los ánimos están muy crispados.


  Si nos remontamos unos pocos años, antes de que la omnipresente crisis no nos persiguiese hasta en sueños, seguramente la respuesta general sería distinta, puesto que en principio la valoración general suele ser que ahora se vive mejor que antaño. Pero ¿de verdad es así? Y de serlo ¿lo es para todos?

  Sería lo propio pensar que gracias a los avances científicos y tecnológicos en salud, fuentes de energía, telecomunicaciones, etc. nuestras necesidades deberían estar mejor cubiertas, y que gracias a hechos históricos como es La Declaración Universal de los Derechos Humanos, nuestra integridad como persona y todo lo que ello conlleva debería estar a salvo, pero, de todas las cosas que se contemplan en los Derechos Humanos, son muchas las que no solo no han mejorado, sino que incluso en algunos aspectos o zonas, han empeorado o siguen igual.


  Si nos fijamos a nivel global, los países que firmaron la declaración, los cuales eran de los más ricos y poderosos del planeta, hoy día lo son más y se han ido asentando sin significativos cambios, no solo en términos absolutos sino también en comparación con la otra cara de la moneda, los países subdesarrollados, los cuales siguen estando a la cola sin que los derechos humanos se hayan dejado notar mucho dentro de sus fronteras. 

  Como ejemplo de ello está el hecho de que la mortalidad infantil sigue siendo extremadamente alta en los países más pobres mientras que en los más ricos cada año que pasa es más insignificante, por lo tanto ya desde el primer artículo de la declaración algo falla.



  
  Pero aquí mismo, sin necesidad de que tengamos que pensar en allende nuestras fronteras también se dejan notar múltiples contradicciones con los derechos humanos.

  En los Centros de Internamiento de Inmigrantes (CIE), gracias a la nueva reforma en la ley de extranjería se ha aumentado el periodo máximo de internamiento de 40 a 60 días. Son espacios no penitenciarios cuya función es la de facilitar la expulsión de las personas extranjeras en situación irregular, privándolas de libertad, personas que no han cometido delito alguno pero que no tienen regularizada su situación en el estado español y por ello se les trata como criminales reteniéndolos y encerrándolos contra su voluntad. Además multitud de asociaciones e incluso el Defensor del Pueblo vienen criticando desde hace tiempo las pésimas condiciones en las que se encuentran los internos.


  Incluso alguno de los artículos menos conocidos de los Derechos Humanos, como es el Art. 12, que dice ‘’Nadie será objeto [...] de ataques a su honra o a su reputación…’’, y sin embargo cada vez más este hecho parece convertirse en un "deporte nacional" en nuestros medios de comunicación, que con contenidos de esta índole consiguen altas cuotas de pantalla y llenan los espacios, siendo algo aceptado por mucha gente.


  En definitiva, sí se vive mejor, pero eso sí, los que estamos en el primer mundo y tenemos dinero, porque con nuestros Derechos Humanos por bandera dormimos con la conciencia tranquila.


 ''Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.''
Albert Einstein

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