Quizás
sea una pregunta que si planteas hoy en día a cualquier persona que te
encuentres por la calle esta te responda: ’’¡no!‘’.
Pero eso se debe a que ahora mismo en tiempos de crisis los ánimos están muy
crispados.
Si
nos remontamos unos pocos años, antes de que la omnipresente crisis no nos
persiguiese hasta en sueños, seguramente la respuesta general sería distinta,
puesto que en principio la valoración general suele ser que ahora se vive mejor
que antaño. Pero ¿de verdad es así? Y de serlo ¿lo es para todos?
Sería
lo propio pensar que gracias a los avances científicos y tecnológicos en salud,
fuentes de energía, telecomunicaciones, etc. nuestras necesidades deberían
estar mejor cubiertas, y que gracias a hechos históricos como es La Declaración
Universal de los Derechos Humanos, nuestra integridad como persona y todo lo
que ello conlleva debería estar a salvo, pero, de todas las cosas que se
contemplan en los Derechos Humanos, son muchas las que no solo no han mejorado,
sino que incluso en algunos aspectos o zonas, han empeorado o siguen igual.
Si
nos fijamos a nivel global, los países que firmaron la declaración, los cuales
eran de los más ricos y poderosos del planeta, hoy día lo son más y se han ido
asentando sin significativos cambios, no solo en términos absolutos sino
también en comparación con la otra cara de la moneda, los países subdesarrollados,
los cuales siguen estando a la cola sin que los derechos humanos se hayan
dejado notar mucho dentro de sus fronteras.
Como
ejemplo de ello está el hecho de que la mortalidad infantil sigue siendo
extremadamente alta en los países más pobres mientras que en los más ricos cada
año que pasa es más insignificante, por lo tanto ya desde el primer artículo de
la declaración algo falla.
Pero
aquí mismo, sin necesidad de que tengamos que pensar en allende nuestras
fronteras también se dejan notar múltiples contradicciones con los derechos
humanos.
En
los Centros de Internamiento de Inmigrantes (CIE), gracias a la nueva reforma
en la ley de extranjería se ha aumentado el periodo máximo de internamiento de
40 a 60 días. Son espacios no penitenciarios cuya función es la de facilitar la
expulsión de las personas extranjeras en situación irregular, privándolas de
libertad, personas que no han cometido delito alguno pero que no tienen regularizada
su situación en el estado español y por ello se les trata como criminales
reteniéndolos y encerrándolos contra su voluntad. Además multitud de
asociaciones e incluso el Defensor del Pueblo vienen criticando desde hace
tiempo las pésimas condiciones en las que se encuentran los internos.
Incluso
alguno de los artículos menos conocidos de los Derechos Humanos, como es el Art.
12, que dice ‘’Nadie será objeto [...] de ataques a su honra o a su
reputación…’’, y sin embargo cada vez más este hecho parece convertirse en un "deporte nacional" en nuestros medios de comunicación, que con contenidos de
esta índole consiguen altas cuotas de pantalla y llenan los espacios, siendo
algo aceptado por mucha gente.
En
definitiva, sí se vive mejor, pero eso sí, los que estamos en el primer mundo y
tenemos dinero, porque con nuestros Derechos Humanos por bandera dormimos con
la conciencia tranquila.
''Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.''
Albert Einstein

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