Tal y como dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos, toda persona tiene derecho a la libertad...
Bien. Supongo que se refiere, entre otras, a la libertad como persona.
Y digo yo, ¿la libertad como persona no supone poder expresarme libremente? ¿No contempla que yo sea la dueña de mi propio destino? ¿Y quién decide por mí, quién me controla? ¿No debería ser yo misma, si gozo de LIBERTAD?
Sólo vivimos una vez. Cada uno su vida. ¿Vamos a malgastarla dejando que algo (ni siquiera alguien) como el Estado nos dé las pautas para vivir?
Hoy, y desde siempre, el ser humano en sociedad ha sido víctima de leyes injustas. No… víctima no, cómplice. Porque si aceptamos tales leyes como inevitables por el mero hecho de venir del gobierno o del Estado, ¿no estamos colaborando para que eso siga así?
Es cierto, no es fácil oponerse a una mayoría. Si una oveja se separa del rebaño, si despierta y descubre que es una oveja con conciencia propia, y que sólo tiene una vida por vivir, es entonces cuando se habrá conseguido todo. No esperemos a que otros hagan una revolución para unirnos a ella, ¡seamos dueños de nuestra propia rebelión!
¿Os imagináis un Estado que anime a cada persona a estar atenta y señalar sus errores, para así poder mejorar para bien de todos?
Pues dejemos de pensar en utopías, atrevámonos a CONFIAR en nuestra LIBERTAD, a actuar como si ya fuéramos libres. Si tu conciencia se mueve, si te atreves a desobedecer, si no dejas que nada ni nadie viva tu vida… eres LIBRE.
" De
todo corazón acepto el lema de que -el mejor gobierno es el que
gobierna menos-, y me gustaría que fuera honrado con más diligencia y
sistema. En la práctica significa asimismo, lo cual también creo: -que
el mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto-; y cuando los
hombres estén preparados para él, ese y no otro será el que tendrán."
Henry D. Thoureau (un grande)
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