sábado, 26 de mayo de 2012

La contradicción que cuesta asumir



-      Definiciones de interés para el asunto que se va a tratar: democracia y capitalismo.

-      La  posibilidad de que una democracia real se lleve a cabo, parece una idea contradictoria al sistema capitalista. Con esto, se deduce que no es posible ni el cumplimiento de un sistema democrático ni los Derechos Humanos que este llevaría implícitos.
  Estas hipótesis que muchos de nosotros nos estamos planteando hoy en día, fueron planteadas y confirmadas ya anteriormente por estudiosos y economistas.

  Una de las visiones en la que me he podido inspirar para esta entrada, y en la que más claras se pueden observar estas afirmaciones, es la del economista austríaco Joseph Alois Schumpeter y el concepto de Destrucción Creativa. Este concepto lo había ideado anteriormente el sociólogo alemán Werner Sombart, pero Schumpeter lo popularizó mediante su obra Capitalismo, socialismo y democracia en el 1942.

  Respecto al concepto de "Destrucción Creativa": en la economía de mercado se produce un proceso de innovación, que resulta ser el motor de esta economía. Para que el crecimiento económico largoplacista y sostenible tenga lugar, la figura del emprendedor innovador será clave. Se deduce pues que mediante la innovación, los nuevos productos destruyen viejas empresas y modelos de negocio. Los sistemas se destruyen para dar paso a otros nuevos.
Esto es un “hecho esencial del sistema capitalista” que todos hemos podido apreciar.

  Establecida esta estructuración a nivel global, cabe a preguntarse dónde quedarán los Derechos Humanos si la importancia aparente de nuestro sistema globalizado reside en el capital.

   ¿Conviene respetar esos “enunciados” sin que ello perjudique a grandes industrias, Gobiernos guiados por intereses, nuestros propios beneficios materiales, y un largo etcétera?

  Para contestar a este tipo de preguntas, considero necesario dejar al margen la teoría y promoción establecida para los Derechos Humanos para pasar a la visión práctica a partir de unos pocos ejemplos reales y recientes con los que vivimos día a día.

·         Desahucios: el derecho a una vivienda digna está quedando en el olvido.

·         “A perro flaco, todo son pulgas”. Y es que, a partir de la famosa crisis hemos visto los rescates, las presiones asfixiantes, las deudas establecidas por los altos poderes económicos en la Unión Europea.

     Evidencias del asunto pueden ser las amenazas que continuamente recibe el Gobierno español para reducir el déficit (aun siendo conscientes todos de la situación en la que se encuentra), o, mejor aún, el ataque hacia la voluntad democrática de Papandreu: primer ministro griego que quiso someter a referéndum a la ciudadanía griega en cuestiones relacionadas con los rescates económicos y la participación en la zona euro

·         Explotación de la mano de obra: es aquí donde entra, en gran parte, nuestro papel en el sistema. Poca gente rechaza un consumo más económico aun sabiendo que está siendo a costa de una explotación, habitualmente en países externos al nuestro, donde se puede exprimir al máximo al personal no cualificado. Con esto no quiero decir que la explotación se reduzca únicamente a países periféricos, ya que cada vez se hace mas notable en muchos escenarios.

·         Actuales y excesivos recortes en nuestro país en dos de los pilares más básicos del Estado de Bienestar (naturalmente en tela de juicio por la trayectoria de extinción en las políticas sociales): sanidad y educación.

·         Inmigración: temiendo por la escasez de recursos sanitarios, materiales y empleo, se ha concebido a la inmigración como un intruso que no tiene por qué gozar de los Derechos Humanos en el país al que acuda.

·         La libertad de pensamiento en el moderno occidente: la manipulación de la información por parte de los medios de comunicación, o el continuo bombardeo publicitario que recibimos de manera consciente e  inconsciente no es, por así decirlo, algo que nos permita actuar de manera libre a la hora de tomar determinadas decisiones.

  Rellenaríamos muchísimas páginas si continuásemos apuntando ejemplos evidentes de la violación de los Derechos Humanos.

  Sinceramente, observando tales rasgos del sistema que ha globalizado prácticamente todo el mundo, no creo que haga falta realizar un gran esfuerzo para averiguar que los intereses que priman son mas bien encaminados al poder y a la adquisición, que a los “simples” Derechos Humanos, que, nombrados aquí quedan como una simple herramienta secundaria a la que a veces conviene recurrir. 

  Inevitablemente, las personas que queden más apartadas o atrasadas en el sistema mercantil, serán las más vulnerables y las que más riesgo asuman a la hora de ser excluidas socialmente (menor acceso a educación, sanidad, vivienda, pensiones precarias), debido a la falta de políticas sociales y al continuo refuerzo del libre mercado (poder de los grandes empresarios).

  No obstante, la lucha por la defensa de estos existe. Varios componentes de este blog hemos hecho referencia a organizaciones que procuran que situaciones como las se han citado en esta entrada no se produzcan. El sinfín de ejemplos que no se han mencionado hace que despierte la conciencia y la lucha de algunos que no nos sentimos satisfechos con este modo de ver el mundo. 



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