viernes, 30 de marzo de 2012

Obligaciones Inhumanas

Cuando la Declaración de los Derechos Humanos fue creada, el objetivo era crear un marco social común a todos los países firmantes, que garantizase a los habitantes de dichos países una serie de derechos, que estarían en todo caso por encima de sus propias constituciones y cualquier otra norma jurídica que ostentase su país.

Si analizamos los derechos uno por uno y los comprobamos en los individuos residentes en estos países podemos encontrar una gran cantidad de violaciones, pero lo que a mí me interesa es analizar como los derechos en sí mismos pueden constreñir la estructura social. Al revisar los derechos expuestos en la declaración he descubierto derechos que en la sociedad actual se han convertido en obligaciones, y que por tanto asfixian a la población que no es capaz de escapar de ellos.

El artículo 23 proclama el derecho al trabajo, un derecho que se ha convertido en la mayor causa por depresión en el mundo. Pese a que es un derecho, no es posible renunciar a él, ya que la estructura estatal te obliga a ejercerlo. Es por eso que una gran parte de los trabajadores se ve obligado a trabajar en sectores que no desean, en condiciones precarias y con pocas opciones de mejora profesional.

Los artículos 23, 24 y 26 exponen el derecho al tiempo libre y vacaciones; el derecho a la vivienda, vestido y alimentación; y el derecho a la educación respectivamente. Todos ellos son considerados esenciales para la supervivencia de los individuos, y para mantener un nivel de vida digno. Sin embargo se han convertido en los productos estrella de las grandes multinacionales. Comerciamos con el “bienestar” y las necesidades humanas, degradándolos para sacar el máximo rendimiento económico. Es por eso que derechos como el de una vivienda digna acaben oprimiendo a las personas que quieren ejercerlo, al encontrarse con préstamos usureros y crisis económicas. Si prestamos atención a la alimentación, llama la atención que una gran parte de ellos incluyan ingredientes cancerígenos en sus recetas (http://caminante.wordpress.com/2009/01/09/los-cinco-alimentos-mas-causantes-de-cancer/).
Por todo lo anterior, se hace evidente que la supervivencia y vida digna de los seres humanos es contraria al efecto causado por el ejercicio de estos derechos. Es importante señalar que es muy difícil encontrar alternativas a lo anterior porque las iniciativas son poco apoyadas.

Por último me gustaría tratar uno de los más controvertidos, el artículo 19, que expone la libertad de expresión y divulgación. Por supuesto, estoy totalmente de acuerdo, pero de nuevo sirve de herramienta para control social. A través de los medios de comunicación de masas se reeduca a la población para controlar sus deseos, ideas y convicciones. A través de la publicidad se consigue una masa deseosa de adquirir todo tipo de productos innecesarios; a través de sus ideas se crea una homogeneidad relativa que evita el desorden social; y manipulando las convicciones se obliga a la población a decantarse por una idea política, ya que si no te encuentras fuera del sistema.

Para finalizar, me gustaría aclarar que si atendemos a los derechos en su definición teórica nos encontramos con una serie de conceptos básicos para nuestra supervivencia, pero si nos trasladamos al plano práctico desaparecen. La violencia estructural ejercida por estos derechos provoca desigualdades sociales y estratifica la sociedad.

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